domingo, 21 de diciembre de 2014



CRONICAS DE UN PEREGRINO: G2 A-080712.

CAMINANDO HACIA SANTIAGO. LEGANES-SANTIAGO:

2ª Etapa: Plaza de Castilla - Tres Cantos  27 Kilómetros). Salida 8,08 H- Llegada 15,15.

A las 8,08 horas salgo de casa, en el portal me encuentro a Mercedes, tiene cara de cansada, ha estado trabajando en el Hospital Severeo Ochoa en turno de noche, no damos un beso y continúo hacia la estación  del tren.

Salida en tren de la Estación de Tren de Laganés con dirección a la  Estación de Chamartin a las 8,16 horas.

En el tren se observan varios chavales que viene de retirada de la movida de la noche, tal vez de la (Cubierta de Leganés),  me siento junto a uno de ellos, tiene que dejar un asiento libre, pues ocupaba tres,  por la forma en que me cedió uno de los asientos de tres que ocupaba, pareció no agradarle mucho.

Frente a él otro de la misma calaña, también ocupaba varios asientos. Ambos sentados frente a frente, perpendiculares a sus asientos, y con los pies posados en el siguiente, y todos los que íbamos en el tren sin rechistar por si acaso. Hablaban entre ellos, uno de ellos dijo “colega el de las zapatillas me dio cinco cigarros, uno de ellos me lo fume con el y con el otro me hice un porro”. Se bajaron en la estación de Zarzaquemada, y al bajarse uno de ellos dijo, “perro flauta”, tal vez se estuviera refiriéndole a mi, pues se percataron de mi macuto, mis zapatillas y mi indumentaria de caminante, no se, pero tal vez todavía no habían  digerido bien el colocón nocturno, y me confundieran con algún mendigo.

A las 8,52 horas llego a la estación de Chamartín, mañana agradable, me dirijo andando hacía la calle Agustín de Foxá, con dirección a Plaza de Castilla, unos metros antes de llegar a la Plaza de Castilla,  coincido con una señora por el acento parecía argentina,  y le pido que me haga una foto, a lo que accedió de forma my amable, (foto 1); está usted haciendo el camino preguntó, aún no le había contestado y dijo: yo he leído el libro de Pablo Caruelo titulado “El Peregrino”, gracias señora dije yo, y continué el Camino.

A las 9,13 horas, llego al Paseo de la  Castellana  nº 197, lugar donde terminé el camino la etapa anterior. Aquí se encuentra pintada sobre una farola la primera flecha del camino
(Madrid-Santiago), (Foto 2).


Foto 1

Foto 2




Continuo Castellana arriba, en el sentido que van ascendiendo los números, pronto diviso las cuatro torres del Paseo de la  Castellana (Torre Caja Madrid 250 metros de altura;  Torre Sacyr Vallehermoso  con 236 metros altura;  Torre de Cristal con  249 altura,  y  por último la  Torre Espacio con 230 metros de altura.  Estas torres son auténticos rascacielos, su altura impresionan, proyectan el Madrid moderno del siglo XXI, (Fotos 3-4).



Foto 3
Foto 4

Pronto llego al Hospital la Paz,  aquí la flecha amarilla que indica el camino hace un giro inesperado, según mis informaciones tendría que haber seguido Paseo de la Castellana arriba hasta llegar al Pueblo de Fuencarral, pero no es así, la fecha pintada junto a una farola,  se tuerce como una serpiente, y me indica que tengo que hacer un giro de 90 grados hacía el oeste, bordeando el Hospital la Paz, por su parte izquierda,  (Foto 5-6).



Foto 5
Foto 6

A las 9,45  horas, después de haber pasado el complejo hospitalario la Paz, cruzo la carretera Madrid-Colmenar Viejo,  y cojo por la calle San Modesto, paralela a dicha carretera dirección Colmenar Viejo.


A las 10 horas llego al Hospital Ramón y Cajal, entro a recepción y le explico a una señorita que me atiende que soy  un peregrino que estoy haciendo el Camino de Santiago, que si me puede sellar la credencial de peregrino, pero no acepta, y me dice un tanto enfadada: “Caballero esto es un hospital, anda que Madrid no es grande para que venga usted aquí a sellar la credencial”. Le expliqué el sentido del camino, pero me dio la impresión que no lo entendió, le dije gracias señora, y continúe el camino, (Fotos 7-8).

Foto 7


Foto 8

A las 10,10 horas cruzo la Avenida del Cardenal Herrara Oria, también conocida popularmente como la carretera de la playa,  por ser el camino que la década de los sesenta, utilizaban los madrileños, para llegar a las piscinas de las hermandades del trabajo situadas junto a la carretera del Pardo, conocidas también como el charco del obrero.

Prosigo mi camino y entro en un barrio desconocido a para mi,  da la impresión de que se trata de una urbanización de las que surgieron en pleno éxodo emigratorio del mundo rural a la ciudad, en la  España de  la década de los sesenta   , observó  dos mujeres, pasadas ya de los sesenta,  una tendiendo ropa y otra barriendo la puerta, se saludan entre ellas y su acento andaluz les delata;  pregunto a un  señor que está lavando su coche por el nombre del barro, parece no gustarle, dado que tomé alguna fotografías me debió confundir con un periodista,  al decirle que estoy haciendo el Camino  de Santiago, cambio su actitud hostil, y me dice, que  el citado  barrio es “El Poblado Dirigido de Fuencarral. Enseguida me vino a mente, pues en mi época de patrullero del 091,  escuche varias veces por la emisora policial como el operador de servicio enviaba indicativos policiales, a incidentes e intervenciones policiales al citado barrio, (Fotos 9-10).


Fotos 9
Foto  10

Sigo mi camino haciéndome algunas reflexiones acerca del Poblado Dirigido de Fuencarral, y de como seria la forma de vida de sus primeros pobladores, aquellos miles de emigrantes procedentes de la España rural que de la noche a la mañana les cambió su forma de vida, tal vez el problema de estos barrios tan homogéneos haya sido su no integración total en el Madrid que les acogió, (Fotos 11-12).

Foto 11
Foto 12 

Meditando sobre esta cuestión, de repente me di  cuenta, que son ya las 10,35 horas, y  que llego de nuevo a la carretera Madrid-Colmenar Viejo, me he despistados sobre la flecha que indica el camino, y no se si tengo que cruzar la carretera seguir paralelo a la misma; observo una gasolinera y procedo a preguntar acerca de la dirección del camino,  uno de los empleados me comenta que pase dentro y pregunte al encargado un  tal Javier, que vive en el pueblo de Fuencarral, y que conoce bien el camino.

No fue  difícil  contactar con  Javier, enseguida me di cuenta que era una persona experimentada en temas del camino, me indica: que faltan 17 kilómetros  para llegar a Tres Cantos, y que a un kilómetro se encuentra la ermita de Valverde, y que allí suelen parar los peregrinos, y me ofrece una botella de agua, le comento que si me puede sellar la credencial del peregrino, le falta tiempo, donde quiere que le ponga el sello, ante esta amabilidad, pensé para mí, vaya diferencia de trato, con el que recibí en el Hospital Ramón y Cajal.

A las 10,50 horas cruzo la carretera de Colmenar Viejo, y entro en el barrio de Monte Carmelo, llego a las calle de Monasterio de Suso y Yuso, y Carrión de los Condes, se trata de un barrio recién construido y con buena ubicación, situado al noroeste Madrid, que diferencia con el poblado dirigido de Fuencarral, pensé, (Fotos 13-14)



Foto 13

Foto 14

Sobre las 11,00 horas llego a la Parroquia del Divino Pastor, situada en la avenida de Saturnino Valverde Nº 37, en pleno barrio de Monte Carmelo, allí contacto con Francisco, le pido que me selle la credencial, yo soy un feligrés me dijo, el cura está de vacaciones, me selló la credencial, y me comenta que es de Palencia, de un pueblo cerca de Ampudias, menuda gente los de Ampudias, comentó. Pues les robaron la Virgen los del pueblo al lado y fueron a por ella con cinco bueyes, pero reventaron los bueyes y no lograron traerse la Virgen, imagínese usted qué tipo de gente, para que ni la Virgén quisiera volver.

Continúo el camino, son ya 11,25 horas, y el  sol empieza a calentar, cruzo el carril bici de Madrid (denominado el anillo verde). Me encuentro con un Señor en compañía de una niña, iban paseando un perro, me dio  la impresión que eran  padre e hija, el señor me preguntó que cuando había empezado el camino, le dije que lo estaba haciendo por etapas según me iba coincidiendo mi tiempo libre con los quehaceres cotidianos, se mostró muy amable, me explico por donde iba el camino, se le notaba identificado con el camino, le pedí que me hiciese dos fotos y acepto de buen grado, buen camino me dijo, gracias contesté y continúe sin mas, Fotos, (Fotos 15-16).


Foto 15
Foto 16


Sigo el camino y cruzo la M-40, por un túnel, y comienza un camino de tierra, pienso para mi esto si es un camino de los de verdad, como los caminos hachaceros,  que yo  recuerdo de mi infancia, que maravilla, pensé,  esto me sube la moral. De repente me doy cuenta que  ya  son las  11,40 horas, ya me apetece parar, que sólo está el camino dije para mí sin mediar palabra. La naturaleza se exhibía en todo su esplendor, observo la flecha amarilla del camino sobre un árbol,  esto me tranquiliza pues voy por la buena dirección; iba yo abstraigo en tantos pensares y recuerdos, cuando de pronto me sorprende el reclamo de una perdiz, que maravillosa es la  naturaleza volví a pensar de nuevo,   (Fotos 17-18)

Foto 17

Foto 18

A los lejos  diviso un árbol junto al camino, parece tener buena sombra, ese es sitio adecuado  para parar y reponer fuerzas, pensé. En unos diez  minutos estoy junto al árbol que se divisaba en la lejanía, se trata de una higuera, la sombra es envidiable, este es el sitio pensé,  pues hace un sol de justicia. Me siento en el suelo, me quito la gorra, y se me escapa un suspiro, mira hacia el oriente u observo el Sol que ya empieza a remontar, también se observa al fondo Madrid, y las cuatro torres de la castellana; pensé sin decir nada, Madrid es mucho Madrid. Saqué de mi morral, unos, frutos secos, dátiles, naranjas, y un poco de pan de higo, que me había dado Laura mi cuñada, hermana de Mercedes, que bueno  está el pan de higo de Laura, (Fotos 19-20).




Foto 19
Foto 20


Sigo caminando, el tiempo pasa aún queda mucho camino, miro el reloj y son las 12,30 horas, momentos después me encuentro con un hombre ya entrados en años, le acompaña un perro chico que al verme ni siquiera ladra, pues sale corriendo asustado, vaya defensa que lleva usted caballero, le comenté, pues sí, contestó, es muy pequeño y apenas sale de casa, ¿me podría usted hacer una foto?, pregunté yo al caballero, si hombre como no, le voy a pedir que me haga usted otra a mi con el móvil cogiendo las torres de la Castellana al fondo. Le comenté que iba haciendo el camino de Santiago, desde donde me preguntó, desde la puerta de mi casa respondí, y apostille, yo vivo en Laganés. Nos despedimos de forma amable, pero antes le pregunté como se llama uste, me llamo Paulino, me contestó, yo me llamo Dimas le dijo, suerte y buen camino contestó, gracias caballero, dije yo.

Seguí camino adelante, y casi sin que yo tuviese control de mi propio pensamiento, me vino a la cabeza la siguiente reflexión: Sin duda en la soledad del camino, cuando no nos conocemos de toda, y despojados del conocimiento previo de quien somos cada uno, ni que posición social ostentamos  en esta sociedad jerarquizada todos mostramos la parte más humana de nosotros mismos. Esto es la grandeza del camino, pensé, (Fotos 21-22).

Foto 21
Foto 22


Estando hablando con Paulino, llama Rafa, le corto, Rafa es un amigo de los de verdad, de los que se puede confiar sin ningún tipo de ambages,  no puedo atender a dos  personas a  la vez, cada uno requiere su atención,  cada cosa a su tiempo, que querrá,  pensé. Apenas me despedí de  Paulino, llamé a Rafa,  me comentó que sólo quería saludarme y saber como estábamos, tras los saludos protocolarios le comenté que iba haciendo el camino, se gustó mucho la idea, y me comentó, que me acompañaría  en las próximas etapas. Entre unas cosas y otras miro el reloj y me doy cuenta que acaban de dar las 13, horas, momentos después cruzo la vía del tren del sur hacía el norte, (Fotos 23-24).



Foto 23

Foto 24


A las 15,15 horas llego al Monte del Pardo, está delimitado por un muro viejo y carcomido, con aspecto  de deterioro. Imaginé por un momento de cómo sería el Monte del Pardo, en la época del General  Franco, pensé que debió ser un sitio súper protegido, que estaría mucho mas cuidado que en la  actualidad,  y que tal vez sería el sitio de caza de  la gente del régimen y allegados. Llego a una explanada junto al muro del Monte del Pardo, observó una puerta que da acceso al recinto amurallado, y en el interior una casa tipo chalet de una sola plantan, me dio la impresión de que se trataba de algo oficial, tal vez un puesto de Vigilancia de los guardas forestales del monte, o no, solo fue una intuición.

En la mencionada explanada y junto al muro se observa un cartel con el plano  del Camino de Santiago por etapas (Madrid-Sahagún), por un momento me vino a la mente, cuanto me gustaría hacerme una foto junto al cartel para dejar constancia de que pase por este lugar. Observó como llega un ciclista y se para, pensé par ami esta es la ocasión, ¡Caballero!, exclame,  le importaría hacerme una foto, junto al cartel, le faltó tiempo,  por favor no faltaba más, póngase, ¿falta mucho para tres cantos le pregunté?, aún falta bastante contestó, gracias caballero, dije yo, que tenga usted buen camino contestó él, (Fotos 25-26).


Foto 25

Foto 26

Después de esta breve parada sigo la flecha amarilla que me conducirá  hasta mi destino, son ya las 13,30 horas y hace un sol de justicia, durante un tiempo me enfrento a la soledad del camino, pero tengo que seguir, aunque algún día si Dios quiere llegaré a Santiago de Compostela, mi objetivo en esta  etapa es llegar a tres cantos, iba yo tan distraído con las cosas del camino cuando de repente me sorprende el toque de una trompeta, que enseguida identifique el origen y el fin, pues acababa de llegar al complejo militar el Goloso,  junto a la carretera de Colmenar Viejo,  y dado la hora tal vez se tratase de toque de fajina,  que significa la llamada  militar  al almuerzo.

Estando yo tan liado con estas aventuras y disquisiciones, me suena el móvil, ¿Quién será?, pensé, descuelgo y al otro lado me contesta Ángel Alhambra, el objeto de su llamada era simplemente interesarse que tal llevaba el camino y darme ánimo. Gracias, Ángel le contesté, puedo dar fe que en la soledad del camino estas llamadas son mucho de agradecer, que seria de nosotros sin los buenos amigos, pensé, (Fotos 27-28).     

Foto 27
Foto 28


Por un momento tuve la sensación que me faltaba las fuerzas, tengo que parar y tomar algo pensé, miro el reloj y son las 14,00 horas, a mi izquierda el Monte del Pardo, se muestra con todo su esplendor. De pronto me vino a la cabeza la siguiente reflexión: ¿Cuántas cacerías? habrán celebrado aquí los de siempre (los de antes y los de ahora),  mientras el pueblo llano, tiene que seguir trabajando para poder vivir; también se me pasó por la cabeza como un ir y venir lo “de la igualdad ante la ley”, pero me negué a seguir con la reflexión.  De repente me encuentro una gran encina con buena sombra, pues aquí mismo paro, pues con tanto lió de reflexiones y pensamientos casi se me pasa que tengo que reponer fuerzas para poder continuar.


La  parada fue muy  breve, lo justo para comerme una naranja y pegar dos bocados a una barra de pan de higo, en diez minutos estaba de nuevo sobre el camino, ya no debe quedar mucho me dije a mi mismo, (Fotos 29-30).


Foto 29
Foto 30

Son las 14,31 horas ya queda poco para llegar a Tres Cantos, llamo a Jesús Arenas, para preguntar por el Bar de su cuñada Luisa, hermana de Isabel. Jesús no responde, entre tanto llego a un punto donde el camino de santiago coincide con el carril bici. Momento después un cartel en la autovía (Tres Cantos Salida 23, 900 metros), por fin pensé, (Fotos 31-32).




Foto 31

Foto  32

A las 15 horas y con un sol de justicia llego a Tres Cantos,  no obstante la fecha del Camino de Santiago, continua hacía Colmenar Viejo, intuyó que se trata de Tres Cantos por el cartel de la autovía; cruzo un paso elevado sobre la autovía y me encuentro con la estación de RENFE y un edificio de la empresa Siemens. 

Una vez ya en el casco urbano, llamo al teléfono de apoyo al peregrino del Ayuntamiento de Tres Cantos, que aparece en la guía del Camino de Santiago de Madrid, pero no contesta nadie, normal pensé, son las 15,30  horas y domingo, una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo, no obstante me dirijo al propio Ayuntamiento  al objeto de comprobar si existe algún servicio de atención al peregrino, (Fotos 33-34).

Foto 33
Foto 34

A las 15,15 horas llego  al Ayuntamiento compruebo a través de unos cristales que está cerrado a calicanto, que ingenuo soy pensé, pues creí que allí habría algún funcionario desinteresado esperando a los peregrinos.Tras dejar a tras el  Ayuntamiento cojo la Calle el Viento, un tanto desorientado, ¿Donde me podrían sellar la credencial? pensé.

De repente se me ocurrió que el único sitio que me podrían atender y sellar la credencial sería la Policía Municipal, así  que dicho y hecho,  llamo al 092 y enseguida me atiende un Policía Municipal, al cual se le nota una gran vocación de servicio; me explica como llegar a su base, tal fue su atención, que envío un coche patrulla a buscarme. Dicho patrulla me interceptó en las mismas puertas de las dependencias policiales, uno de los agentes me pregunto ¿es usted el peregrino?, si contesté, pase, pase, en que le podemos ayudar, me  dijeron los  agentes;  les pedí  pasar al baño, miro el reloj y compruebo que son las 16 horas, por fin he terminado la 2ª etapa del camino pensé para mi. 

Tras conversar un rato con los agentes, sobre indices de delincuencia, numero de habitantes de Tres Cantos y actividad del Municipio, me sellaron mi credencial con toda cordialidad, abandonando dichas dependencias con dirección a la Estación del Tren. Quede aquí constancia de mis mas sincera felicitación a la Policía Municipal de Tres Cantos, por su profesionalidad y vocación de servicio, (Fotos 35-36).

Foto 35
Foto 36


Madrid, a 8 de Julio de 2012
  
Autor: Dimas Peláez Navero
(cortijero, andaluz y rociero)

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